EL CASO DE LA ALBARDILLA INTERMITENTE

Si no existiera la lluvia, no harían falta las albardillas

Cuando se trata de proteger algo, no vale hacerlo de modo incompleto. O se protege del todo o no se protege. Nadie se puede conformar con que esté protegido casi del todo. Si algo está casi protegido, no está protegido. De que sirve proteger un peto de ladrillo con una fila de albardillas, si se dejan sin sellar las juntas situadas entre ellas…

No le podemos pedir a la lluvia que llueva sobre las albardillas pero sobre las juntas, no

Las albardillas se colocan como remate superior de los petos de ladrillo. Como las albardillas poseen vuelos laterales, su función es hacer que el agua de lluvia resbale fuera de las caras verticales de éste.

Pero la longitud de fabricación de las albardillas es siempre inferior a la longitud del antepecho a proteger. Por ello, las albardillas se colocan en fila, dejando juntas sucesivas entre cada dos de ellas.

Para evitar que las juntas de las albardillas sean puntos expuestos a la filtración del agua de lluvia, han de estar perfectamente selladas con productos que garanticen la resistencia a la intemperie y sobre todo, la continuidad del plano formado por la fila de albardillas.

Que útil es un simple sellado de juntas para dar continuidad a una superficie

Cuando las juntas de las albardillas no están selladas o lo están de modo incorrecto, el plano superior del murete es discontinuo y el agua de lluvia se filtra por las juntas empapando los ladrillos que forman el peto.

¿De que vale poner albardillas, si nos olvidamos de sellar las juntas?

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