EL CASO DE LA PARED QUE ABSORBE HUMEDAD COMO UN AZUCARILLO

Cuando las paredes absorben agua del subsuelo

Todos hemos visto paredes de edificios que chupan la humedad existente en el terreno sobre el que se asientan. Este hecho se produce del mismo modo que lo hace un azucarillo seco que sumergimos parciamente en un café y vemos como comienza a absorber el líquido hacia arriba. La absorción así generada se debe al fenómeno físico de la capilaridad.

Las humedades producidas por capilaridad

Las humedades de capilaridad son las humedades que procedentes del subsuelo, ascienden por los muros y tabiques de la planta más inferior de un edificio.

La causa que provoca la aparición de las humedades de capilaridad

Cuando existe una gran concentración de agua en el terreno situado bajo un edificio, los muros y tabiques de la planta más inferior, dependiendo de sus características constructivas, pueden presentar humedades debidas a la absorción de agua en dirección de abajo a arriba de modo similar a lo que ocurre con un azucarillo parcialmente sumergido en un líquido.

El modo de identificar las humedades de capilaridad

Las humedades de capilaridad siempre se sitúan en la planta más baja de los edificios. Cuando existan plantas bajo rasante, será en la planta sótano y cuando no existan, será en la planta baja.

Se caracterizan porque la humedad siempre se produce en las zonas inferiores de las paredes y el desarrollo de las manchas asciende en los paramentos de modo uniforme hasta una determinada altura en función de la capacidad absorbente de los mismos.

Cómo se subsanan las humedades de capilaridad

A diferencia de los otros tipos de humedad, como las de filtración y las de condensación, las humedades de capilaridad tienen una solución más compleja.

La subsanación ideal consiste en intercalar una barrera aislante en la zona inferior de los paramentos afectados. Esta solución puede llevarse a cabo en el caso de tabiques, pero es inviable en el caso de muros estructurales de edificios construidos.

Cuando esto sucede hay que recurrir a cualquiera de los sistemas existentes en el mercado, basados en procedimientos químicos, de electro-ósmosis y por inyección. La elección del sistema más adecuado en cada caso, requiere previamente un estudio detallado por parte de un técnico competente (arquitecto o arquitecto técnico).

Lo que nunca se tiene que hacer para eliminar humedades de capilaridad

No sirve de nada tapar las humedades de capilaridad mediante frisos o revestimientos de tipo pétreo, plástico o enfoscado. Siempre que se recurre a este tipo de soluciones las humedades de capilaridad vuelven a manifestarse al cabo de un cierto tiempo por encima de la línea superior que remata el friso o el revestimiento.

Tapar la humedad no sirve de nada porque al impedir la evaporación de la humedad en contacto con el aire de la habitación, la humedad sigue ascendiendo hasta que supera la altura del elemento que se ha colocado para esconderla.

He visto casos de paredes donde se ha suplementado varias veces el friso o el revestimiento e incluso, incrementado su espesor. No sirve de nada. El agua necesita respirar y llega a donde le haga falta llegar.

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