Cualquier edificio situado en una hilera de viviendas adosadas necesita una conservación continuada.

Todos los edificios con independencia de su antigüedad o de su tipología, requieren ser conservados. Y si los edificios no se conservan solos, la gestión de la conservación tampoco se hace sola.

Esta es la opinión de un ciudadano que tiene la suerte de que la conservación de su edificio está gestionada por un auténtica profesional.

  • Me presento. Me llamo Iván, tengo 35 años y soy empresario.
  • Tengo una jornada laboral muy amplia y además viajo mucho. Por eso, nunca me he ofrecido para tener un puesto en mi Comunidad de Propietarios.
  • Somos una fila de veinte viviendas adosadas que compartimos un garaje comunitario que conforma todo el sótano de los edificios.
  • No obstante, me gusta estar enterado de todos los asuntos del edificio acudiendo a todas las juntas y leyendo con interés todas las circulares que nos envía el administrador.
  • Desde hace unos cinco años, se aprobó la contratación de un arquitecto para que periódicamente controlara el estado del edificio. Se le paga una cantidad al año y él se encarga de hacer una serie de revisiones previstas en un calendario anual e incluso, acude a las reuniones de la comunidad cuando se han planteado temas relacionados con distinto tipo de obras.
  • La comunidad está muy satisfecha de su trabajo porque además de los asuntos relativos a la conservación de las viviendas, nuestro arquitecto nos ha propuesto soluciones concretas en temas como la colocación de los aparatos de aire acondicionado, la eliminación de las lamas de los tendederos o la unificación de los toldos de las terrazas.
  • En los tres casos no solo nos hizo unos planos, sino que además se tomó la molestia de explicarlos personalmente a los instaladores. Gracias a él, hemos conseguido que el aspecto del conjunto residencial sea inmejorable y llegue a despertar la envidia de nuestros vecinos del barrio.
  • Estoy convencido de que si cualquiera de nosotros quisiera hoy vender su vivienda, la podría vender por un valor más alto que las de la zona porque la armonía del conjunto seduce a cualquier posible comprador. No es lo mismo un conjunto de edificios bien conservado y armónico que el mismo conjunto con aspecto desordenado y anárquico, con los toldos de distintos colores, los aparatos de climatización cada uno por su lado y los tendederos todos distintos, uno con una ventana, otro con una celosía y el de más allá, cerrado con un tabique.
  • Como empresario, creo que tener un “Arquitecto de la Casa” ha sido una buena inversión.

Nota: El texto anterior es una recreación basada en diversos casos vividos personalmente por mí a lo largo de los años que llevo dedicado a la conservación de edificios.

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