In MI OPINIÓN

Hace aproximadamente un mes publique una entrada bajo el título: “Derramas, NO. Arquitecto de Edificio, SÍ” y por los comentarios que me han llegado, percibo que ha despertado el interés de muchos profesionales relacionados con la arquitectura y los edificios. En él se expresaban unas ideas que llevo sosteniendo desde hace mucho tiempo y que creo que merecen un desarrollo mayor.

Parece mentira que en pleno siglo XXI los edificios residenciales privados carezcan de alguien encargado de gestionar su adecuada conservación. Los ciudadanos conservan sus vehículos, su ropa, su imagen, pero el bien patrimonial más importante que poseen, su vivienda, se olvidan de cómo está y no hacen nada por prevenir los problemas que pueden presentarse o subsanarlos tan pronto como se conocen.

Voy a poner un simple ejemplo de algo que a mí, como arquitecto, me sorprende. Parece mentira que una simple piscina comunitaria tenga más mantenimiento que el edificio donde viven todo el año los propietarios que se bañan en ella durante dos escasos meses al año. Las piscinas siempre cuentan con una empresa especializada que se encarga de realizar operaciones para revisar el estado del rebosadero, los skímmeres y los sumideros de fondo, para limpiar los filtros, para regular las dosis de cloro y del aditivo antialgas, para comprobar el pH del agua e incluso para retirar las hojas o los insectos que puedan caer al vaso. Incluso fuera ya de temporada, se encargan de colocar flotadores para evitar la congelación del agua y proceden a cubrirla con lonas ancladas a lo largo de su perímetro.

Y lo mismo se podría decir de los ascensores o de las instalaciones de telecomunicación o de la jardinería de las zonas comunes. Mientras tanto, a nadie se le ocurre subir a ver el estado de los canalones de la cubierta o bajar a inspeccionar las arquetas de saneamiento. Y cuando menos se espera, de pronto se produce un problema que afecta a determinados elementos constructivos y cuya subsanación precisa de actuaciones extraordinarias con gastos inesperados.

A diferencia de estos gastos imprevistos, el coste de los técnicos encargados del mantenimiento de la piscina o del ascensor o de las telecomunicaciones o del jardín, son gastos previstos cuyos importes van consignados en la partida correspondiente y se aprueban dentro del presupuesto ordinario anual.

¿No es más importante la conservación del edificio que la de la piscina o el jardín? ¿Por qué la piscina o el jardín cuentan con profesionales que se encargan de gestionar su correcto mantenimiento y el edificio, no? ¿No se puede incluir el coste del Arquitecto de Edificio encargado de gestionar la conservación del edificio dentro del presupuesto ordinario como ocurre con los ejemplos expuestos?

Yo estoy convencido de que sí es posible. Lo afirmo porque cuando los propietarios de los edificios hagan cuentas, comprobarán que no sólo es importante para el edificio disponer de un profesional que realice las funciones de Arquitecto de Edificio, sino que también será rentable para sus bolsillos, al pagarle su trabajo con el presupuesto ordinario. La actividad preventiva del Arquitecto de Edificio logrará que los problemas cuando se detecten sólo hayan producido daños leves que se subsanarán con reparaciones baratas.

En caso de no contar con Arquitecto de Edificio, los problemas también pueden producirse pero cuando se detecten, siempre tarde, no habrá más remedio que recurrir a las aborrecidas derramas porque inevitablemente serán los daños graves y las reparaciones costosas.

Y la diferencia entre reparaciones baratas y reparaciones costosas, la soportarán los sufridos bolsillos de los miembros de la comunidad de propietarios.

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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Showing 4 comments
  • Esteban Rodriguez
    Responder

    Estoy contento de encontrar al profesional arquitecto que usted es. Me he inspirado solo de observar esta reflexión sobre la necesidad de trabajar en condominio con los arquitectos, siendo que la edificación de esos inmuebles ha sido la tarea principal desarrollada por nuestra amada profesión. En Venezuela ha habido un desarrollo grande en la industria de la construcción, aun cuando lamentablemente en los últimos años, ha decaído severamente el impulso que tuvo en décadas anteriores el sector privado; sobre todo en edificaciones de viviendas.
    En todo caso, se ha venido a menos el mantenimiento y potencialidad de uso de tales edificaciones, gracias a factores tales como la ignorancia, falta de pertenencia y negación al compromiso que representa la asociación a una propiedad.horizontal o condominio.
    Hay mucho que decir por lo cual celebro su trabajo en concienciar a nuestro gremio, respeto y admiro el hecho que preste su experiencia para el impulso de una calidad arquitectónica que trascienda las fronteras físicas e intelectuales.
    Saludos y espero ir conociendo más lo que tenga a bien compartir… que bueno sería lograr interactuar en la búsqueda de un mayor desarrollo y la ruptura de ciertos paradigamas que han detenido nuestros procesos de desarrollo creativo implicando concepciones obtusas.
    Hay mucho que sembrar y buenas cosechas que todavía requieren de orientación de parte de quienes han procurado buenas experiencias.
    Saludos!
    Esteban Rodríguez

    • Luis Jurado
      Responder

      Gracias, Esteban. Celebro que te parezca interesante mi contenido.

  • David
    Responder

    Una propuesta lógica, coherente, de sentido común… que por la misma razón, no tendrá cabida en este país. Al administrador típico por antonomasia, le conviene que los elementos se deterioren irremisiblemente para proponer costosas obras de rehabilitación de las que probablemente se lleve sustanciosa comisión por parte del constructor. Lo otro, la conservación para evitar el deterioro, solo lo intentamos hacer cuatro gatos, encima mal mirados por según quiénes… Como todo, la propuesta es loable pero susceptible de retorcimiento, pues si la ética del profesional contratado no es muy íntegra, se seguirán dando casos como el descrito en la carta-derrama.

    • Luis Jurado
      Responder

      Yo no entro en juicios de valor sobre el trabajo de los administradores. Como con mis compañeros arquitectos, los habrá buenos y malos.
      Para mí, la evolución de la sociedad hará que la figura del Arquitecto de Edificio se haga necesaria. Y si de paso las compañías de seguros redujeran sus primas a las comunidades de propietarios que acreditaran contar con un Arquitecto de Edificio, muchas se lo pensarían…

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