In LOS CASOS

El bricolaje es una actividad agradable que resulta muy entretenida para el que la practica. Pero en determinadas materias como la construcción, el bricolaje no sirve. El bricolaje constructivo nunca puede plantearse como un hobby. Las obras de los edificios las tienen que realizar profesionales capacitados bajo la dirección de técnicos competentes. Y son muchos los ejemplos de actuaciones de bricolaje que encontramos en los edificios. Actuaciones sin duda bienintencionadas, pero que al estar carentes de base técnica, sólo sirven para gastar inútilmente el dinero e incluso, pueden llegar a ser peligrosas.

Una solución bastante repetida es la de las rampas desarrolladas como si de toboganes se tratara. La rampa que muestra la fotografía es un ejemplo de ello. Alguien vio el problema que planteaba una escalera para el desplazamiento de sillas de ruedas o cochecitos de bebé y se le ocurrió la idea más primaria que se pudo pasar por su cabeza.

Como necesitaba un plano inclinado, bastaba con aplicar la idea peregrina de trazarlo mediante la unión de las aristas de los sucesivos peldaños. ¡Qué fácil! Si el que inventó las escaleras le hubiera consultado, no habría escaleras en el mundo. Todas las escaleras serían rampas. Pero la solución no tiene nada de ingenioso sino de peligroso más bien.

La normativa vigente para el trazado de rampas se encuentra en el artículo 4.3 de la Sección SUA 1 del Documento Básico SUA (Seguridad de Utilización y Accesibilidad) del Código Técnico de la Edificación. La pendiente máxima de una rampa queda fijada en el 12%. Por tanto en España salvo una excepción para las rampas compartidas por vehículos y personas en los aparcamientos, cualquier rampa que exceda el 12% es contraria a la normativa.

Veamos que pendientes tienen las rampas realizadas a modo de bricolaje, uniendo las aristas de los peldaños de una escalera. Los valores medios de los peldaños de una escalera normal son de 30 cm de huella (la parte horizontal del peldaño) y 18 cm de tabica (la parte vertical del peldaño).Para calcular la pendiente entre las aristas de los peldaños basta dividir 18 entre 30. El resultado es 0,60 que implica que la pendiente de la rampa así obtenida es del 60%.

Sorpresa. Las rampas construidas uniendo las aristas de los peldaños tienen una pendiente 5 veces mayor que la establecida por la normativa de obligado cumplimiento.

Supongo que el autor de esta rampa se quedó tan ancho cuando la diseñó. Y no es un caso aislado. He visto muchas rampas así planteadas tanto en el interior de los portales como en los accesos a los edificios desde la vía pública. Y pregunto ¿a alguien se le ocurre utilizarlas para desplazar sobre ellas una silla de ruedas? Desde luego que una silla con ocupante, nunca y sin ocupante, tal vez tampoco.

Bastaba haber consultado con un arquitecto o arquitecto técnico. Al no haberlo hecho, es evidente que se ha desperdiciado el dinero ejecutando una obra que nadie utiliza.

Bueno, nadie, no. De vez en cuando, se ve algún niño que se lanza por ellas como si fuera un tobogán o alguien, menos niño, que practica sobre ellas con un monopatín.

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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