In LAS CONSULTAS

Hablando con un joven arquitecto sobre el contenido de los proyectos, surge la consulta:

“Voy a hacer mi primer proyecto. Se trata de una vivienda unifamiliar a construir en una parcela independiente”.

  • ¿Tengo que adjuntar a la documentación que yo redacto, un proyecto de infraestructuras comunes de telecomunicación?
  • ¿Tengo que hacer este proyecto yo como arquitecto?

 

Mi respuesta es:

La razón de ser de los proyectos de infraestructuras comunes de telecomunicación se debe a la evolución de las tecnologías y responde a una historia que te voy a contar.

Yo aún recuerdo y conmigo todos los de mi generación, la silueta de los edificios en los años sesenta, coronados por infinidad de antenas individuales de televisión. El progreso hacía que los ciudadanos accedieran a la televisión y tal hecho se concretaba en situar una caja prismática llamada televisor presidiendo el punto principal de cada hogar y un artilugio de varios alambres en forma de “T” llamado antena, plantado en la zona más elevada de la cubierta para que no se escapara ninguna onda que pasara por allí.

Con el paso de tiempo, el número de antenas fue creciendo y además de contaminar la imagen visual de la coronación del paisaje urbano (el skyline que se dice ahora), planteaba problemas a los propios antenistas a los que resultaba problemático encontrar en los tejados un lugar despejado para orientarlas en la dirección adecuada.

El avance tecnológico de las telecomunicaciones fue ampliando el número de señales (ya no se les llamaba ondas) que recibían los televisores y en los años noventa empezaron a crecer como setas, otros artilugios con forma de sector circular que se llamaron parabólicas. Tal vez lo de parabólica venía de que empezaron a multiplicarse como los panes y los peces de una parábola que todos conocemos.

Las parabólicas no sólo poblaban las cubiertas sino que empezaron a trepar como yedra por las fachadas. Si no se hubieran tomado medidas, haríamos llegado a situaciones como la que vemos en la fotografía, tomada por mí en una ciudad, aunque parezca mentira, situada en pleno continente europeo.

Y estas medidas llegaron con el Real Decreto Legislativo 1/1998 y la normativa posterior que lo desarrolla. A partir de entonces para cualquier edificio que no sea una única vivienda aislada, en la fase de proyecto es obligatorio redactar también un proyecto técnico de infraestructuras comunes de telecomunicación (ICT).

No debemos olvidar que el propósito de la norma es reducir al mínimo el número de antenas ubicadas en los edificios y a la vez, agrupar las captaciones aéreas y las canalizaciones terrestres en una infraestructura común.

Este propósito se plantea protegiendo los derechos de los propietarios o arrendatarios de cada una de las viviendas de modo que pueden acceder libremente y satisfactoriamente a todos los servicios de telecomunicación (telefonía, datos, televisión terrestre, televisión analógica, etc) sin tener que hacer instalaciones adicionales.

Por tanto, unicamente los proyectos de una vivienda unifamiliar independiente no están obligados a contar además con un proyecto de ICT.

Desde el punto de vista constructivo, los proyectos de ICT obligan a ubicar dos recintos específicos en cada edificio. Un recinto de infraestructuras de telecomunicaciones superior (RITS) situado en la zona alta del edificio normalmente en el tejado o la azotea y un recinto de infraestructuras de telecomunicaciones inferior (RITI) situado en la zona baja del edificio generalmente a ras de calle.

En instalaciones pequeñas como edificios hasta 3 plantas + baja con un máximo de diez viviendas, se permite agrupar ambos recintos en uno solo llamado recinto de infraestructuras de telecomunicaciones único (RITU) que se suele colocar en las mismas condiciones que el RITI.

El autor del proyecto de ICT siempre ha de ser un técnico competente con titulación de ingeniero o ingeniero técnico y en pro de la eficacia, mi recomendación es optar por el profesional que colabore de modo habitual con el arquitecto y el arquitecto técnico que asumen la dirección facultativa de las obras.

Los honorarios por la redacción del proyecto ICT son independientes de los honorarios del proyecto arquitectónico y su importe y forma de pago deberán pactarse con el técnico autor del mismo antes de proceder a su encargo y materialización.

El proyecto de ICT una vez visado, ha de presentarse conjuntamente con el proyecto arquitectónico para la solicitud de la licencia municipal de obras con independencia de que éste se haya redactado a nivel de proyecto básico o de proyecto de ejecución.

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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