In MI OPINIÓN

La inmensa mayoría de los constructores son profesionales y honrados

La Sexta TV ha comenzado a emitir un programa que denuncia malas prácticas en el mundo de la construcción. El impacto que indudablemente producirá su emisión en horas de máxima audiencia, es una oportunidad para que se tomen medidas para corregir hechos inadmisibles que ocurren en el mundo de la construcción.

Durante mis 40 años de ejercicio profesional, he intervenido en más de 400 proyectos de construcción. Por tanto, he conocido a muchos constructores. Y de ellos, la inmensa mayoría eran buenos y honrados profesionales que se mostraban orgullosos del trabajo realizado y ejercían su oficio conpersonal capacitado y medios auxiliares acordes con la magnitud de las obras que contrataban.

Pero también he conocido a otros, muy pocos afortunadamente, que no merecían calificarse de constructores. Eran meros “sucedáneos de constructor”, similares a los que a partir de ahora, por la fuerza mediática de la televisión, pasarán a ser conocidos  a nivel de calle como “constructores a la fuga”.

Siempre he percibido en los constructores, los auténticos profesionales, una queja amarga ante la imagen que se tenía de ellos. En las obras siempre parecían ser “los malos de la película” y de modo inconsciente, los promotores siempre estaban a la defensiva ante el convencimiento de que antes o después surgiría algo imprevisto que le permitiera al constructor aprovecharse del pobre promotor.

No me gusta que los creadores del programa hayan recurrido a emplear la palabra “constructor”. Los individuos que van a desfilar por la pantalla no son constructores. Y no lo son porque hacen todo menos construir.

En España hoy se puede ser constructor sin tener capacitación y subcontratando todo

Para analizar las causas que producen la aparición de los “constructores a la fuga”, tenemos que tener en cuenta la siguiente premisa.

En una obra coinciden dos tipos de profesionales. Por una parte están el arquitecto y el arquitecto técnico que para ejercer su trabajo, previamente han adquirido una formación que les ha llevado a obtener un título universitario para lo que se han pasado estudiando muchas asignaturas durante muchos años.

Y luego está el constructor que es contratado para materializar la obra encargándose de su ejecución aportando para ello los medios humanos y materiales necesarios. Sorprendéntemente, el constructor hoy en día en España, no precisa contar con ningún requisito para ejercer su función. No necesita poseer formación técnica, ni demostrar su capacitación, ni acreditar una experiencia, ni contar con un mínimo de medios humanos y materiales.

Puede incluso autocalificarse de constructor y contratar como tal, sin personal ni maquinaria, subcontratando a terceros todas las unidades de una obra.ays-13-a

De la universidad de Gutenberg a la universidad de Wordcanon

Esta situación proclive a la aparición de “constructores a la fuga” se puede describir de un modo muy gráfico.

Hace años en una visita de obra, opinando sobre la profesionalidad de un “sucedáneo de constructor”, escuché la siguiente frase: “Lo que pasa es que esta obra, el arquitecto técnico y yo tienen un título expedido por la Universidad Politécnica de Madrid y el constructor ha conseguido su título de constructor en la universidad de Gutenberg”.

Para obtener el título en la Universidad de Gutenberg, a aquel “sucedáneo de constructor” le bastaba con entrar en una imprenta, encargar unos impresos y en el plazo de una semana podía presumir de ser constructor y presentarse como tal a cualquier posible cliente repartiendo tarjetas a diestro y siniestro.

Hoy la tecnología ha hecho posible que el título de constructor ya no hay que ir a buscarlo a la universidad de Gutenberg sino que ahora se consigue en solo diez minutos y sin salir de casa.

Para ello está la universidad de Wordcanon. El “sucedáneo de constructor”, hoy “constructor a la fuga”, enciende su ordenador, abre el programa Word, elige un tipo de letra original y un color impactante, escribe un nombre (si es posible con palabras en inglés, por lo de la globalización) y lo imprime en su impresora Canon todo-en-uno, de 40 euros. Y sucede el milagro. En sólo diez minutos puede presumir de ser constructor (¿a la fuga?) por la universidad de Wordcanon.

Como los tiempos cambian, el “constructor a la fuga” del siglo XXI, a continuación elige entre dos modernas técnicas de marketing para captar a sus clientes. Unos optan por elbuzoneo de octavillas donde informan que hacen de todo (la frase manida de construcciones en general). Y otros eligen la vía delfolio con flecos telefónicos en su parte inferior, para que con un simple “papel-celo” empezar a decorar las farolas y las paradas de autobús. Patético. Pero real como la vida misma.

¿Cómo evitar “constructores a la fuga”?

Se me ocurre proponer a quien corresponda, dos medios para evitar la proliferación de “constructores a la fuga”

1º.- Registro de constructores.

> No me corresponde a mí decir cómo se tiene que organizar la inscripción en este registro, pero debe servir paraconocer los medios humanos, técnicos y materiales que posee el constructor, su zona geográfica de ejercicio, la relación de su titular o titulares con otras empresas individuales o mercantiles anteriores y en su caso, el seguro de responsabilidad con que cuenta.

> El registro será público y sus datos podrán ser consultados por promotores y técnicos.

2º.- Obligación del constructor de asignar un técnico competente (arquitecto o arquitecto técnico) en cada obra que contrata con independencia de su alcance y presupuesto.

> De este modo, cualquier obra tenga o no dirección facultativa contratada por el promotor, dispondrá de un técnico adscrito al constructor que necesariamente le aportará la formación técnica de la que pudiera carecer.

> Esta asignación podrá basarse encualquier tipo de relación contractual y deberá constar en la solicitud de licencia municipal de obra aunque fuera como simple acto comunicado.

> El nombre y el número de colegiado del técnico asignado figurarán en el contrato con el promotor. Una copia de este contrato le será entregada al técnico asignado que firmará el correspondiente recibí de la misma.

> Esta medida ya se discutió como enmienda al aprobar la LOE y fue desechada. Si se hubiera aprobado, las cosas habrían sido muy distintas. No estaría mal reconsiderarla de nuevo ahora.

Si no son estas las medidas, puede haber otras. Pero algo hay que hacer.

Estamos a tiempo de evitar las consecuencias de que a algún titulado por la Universidad de Wordcanon, le entre la tentación de buzonear octavillas como la siguiente:

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Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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Showing 7 comments
  • Fernando
    Responder

    Pues no es una mala idea… ahora sólo faltaría moverla. O eso, o que la gente aprenda de este tipo de programas que lo barato sale caro. Quien quiera una obra bien hecha que contrate a un profesional véase Arquitecto o Aparejador, quien no… allá él.
    Un saludo.

  • Enric-Arquitecto técnico
    Responder

    Ese registro de constructores que dice ya hace unos cuanto años que existe y se llama Registro de Empresas Acreditadas, en abreviatura: R.E.A.; Cualquier empresa de construcción que quiera contratar, subcontratar o ser subcontratada tiene que estar inscrita en el mismo; y para poder inscribirse debe cumplir una serie de requisitos entre los que están el de tener unos mínimos recursos propios, un porcentaje mínimo de plantilla cualificada fija y lo que no sé es como se controla la contratación de empresas que no estén en el REA. Si alguien lo sabe que lo diga.

    • Luis Jurado
      Responder

      Cuando hablo de un Registro de Constructores, me refiero a un sistema que funcione, sea conocido y pueda ser útil al fin que yo pretendo. Me gustaría saber cuantos “constructores a la fuga” están inscritos en el REA y cuantos ciudadanos que van a promover una obra acuden a el REA para informarse.
      De todos modos, para mí la propuesta más importante es la segunda. Y el planteamiento es similar al de una clínica dental. Cualquiera sin formación puede abrir una, pero para funcionar debe adscribir a ella, a un dentista titulado y responsable.

  • Abel
    Responder

    No estoy de acuerdo con tus soluciones para evitar constructores a la fuga.
    Es tan sencillo como que haya una justicia rápida y una ley que diga: “quien la caga, la paga y si es insolvente cárcel” bueno esta ley la hay, pero la mayoria de la gente es insolvente.
    Con esta medida ya verás como la gente tendría un buen seguro de RC para evitar ir a la cárcel si la caga.

    • Luis Jurado
      Responder

      Me parece muy bien que no estés de acuerdo con lo que propongo.
      Aunque no se si has pensado que las compañías de seguro no son ONGs y no van a perder dinero asegurando a “constructores a la fuga”.

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