In DIVULGACIÓN, en Vídeo

La segunda cuestión plantea la realidad de que no hay ningún protocolo que le diga al técnico cómo tiene que hacer la inspección. Ninguna ordenanza establece un procedimiento obligatorio sobre el modo de realizar una ITE. Cada técnico en base a su experiencia, desarrolla su propio modo de inspeccionar un edificio.

Y una vez que llega al edificio, pretender ver todas las habitaciones de cada una de las viviendas de todas las plantas del edificio, es imposible. Siempre habrá una cerradura cuya llave está en el bolsillo de un propietario ausente. Y esta circunstancia la tiene que asumir el técnico inspector como inevitable.

Esquema del contenido del vídeo:

  • Las ordenanzas establecen los elementos a inspeccionar pero no marcan ninguna metodología de inspección.
  • Ver todo, está condicionado por la existencia de muchas llaves y cerraduras cuyos propietarios pueden estar ausentes.
  • Pretender entrar en todas las habitaciones de cada una de las viviendas de todas las plantas del edificio nunca se puede conseguir.
  • No queda más remedio que aplicar el sentido común a partir de las pistas generales que el edificio nos ofrece.
  • La pista más importante nos la da el estado de las zonas comunes del edificio que como son de todos, no son de nadie.
  • El interior de cada vivienda ya se encarga de tenerlo presentable el propio residente, a veces camuflando signos evidentes de lesiones.
  • No queda más remedio que hacer la inspección del edificio a partir de un muestreo “inteligente” de las viviendas que lo integran.
  • Pero el muestreo no se puede aplicar ni a la planta más alta ni a la más baja, que deberán inspeccionarse en su integridad.
  • La planta más alta hay que verla totalmente porque mostrará todos efectos de deficiencias en la cubierta y la acción sobre ella de la intemperie.
  • La planta más baja hay que verla totalmente porque mostrará todos efectos de deficiencias en la cimentación y la acción sobre ella del terreno.
  • Con relación a las viviendas de las plantas intermedias, es evidente que cualquier deficiencia localizada en una de ellas cuyo acceso no es posible, en mayor o menor medida, sus efectos se transmiten a las contiguas, sea la situada encima, la situada debajo, la situada a su derecha o la situada a su izquierda. Si esto ocurre, el inspector debe exigir el acceso a esa vivienda sospechosa como condición ineludible para firmar el acta de inspección.
  • El inspector tiene que ser muy exigente con las zonas del edificio que lleven cerradas mucho tiempo y sin utilizarse.
  • Un caso muy repetido son los locales comerciales que la crisis ha dejado obsoletos, cerrados y sin uso. Y mucho no sólo están en planta baja sino que cuentan además con escaleras privadas de bajada a planta sótano.
  • No poder acceder a estas zonas, es también condición ineludible para que el técnico se niegue a firmar el acta de inspección.

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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