In MI OPINIÓN

En 1951, mi abuelo fue autopromotor de un edificio de cuatro viviendas en un barrio de la periferia de Madrid.

El Arquitecto que contrató, aplicando la normativa entonces vigente, redactó un Proyecto (que obra en mi poder) que constaba tan sólo de 2 planos acompañados de una memoria, un pliego de condiciones y un presupuesto que en conjunto ocupaban 5 folios.

Hoy, 62 años después, si otro Arquitecto tuviera que redactar un proyecto para construir un edificio exacto, también tendría la obligación de ajustarlo a la normativa vigente y ello le impone, entre otras exigencias:

1.- Contar con un Levantamiento Topográfico que probablemente redactará un Ingeniero en Topografía.

2.- Realizar un Estudio Geotécnico en el que intervendrá probablemente un Ingeniero de Minas o un Geólogo.

3.- Incluir un Estudio de Seguridad que probablemente firmará unArquitecto Técnico u otro Arquitecto.

4.- Diseñar una Estructura en cuyo cálculo probablemente intervendrá un Ingeniero de Caminos u otro Arquitecto.

5.- Desarrollar unas Instalaciones de Climatización y de Energía Solar que probablemente calculará un Ingeniero Industrial.

6.- Incorporar un Proyecto de Infraestructuras Comunes de Telecomunicación que probablemente firmará un Ingeniero de Telecomunicación o un Ingeniero Industrial.

7.- Añadir un Certificado de Eficiencia energética que probablemente firmará un Ingeniero Industrial, un Arquitecto Técnico u otro Arquitecto.

8.- Aportar un Proyecto de Actividad que probablemente realizará un Ingeniero Industrial u otro Arquitecto.

9.- Contar con un Coordinador de Seguridad durante la ejecución de la obra que probablemente será un Arquitecto Técnico u otro Arquitecto.

10.- Contratar un Control de Calidad con una entidad que designará para verificar la ejecución probablemente a un Arquitecto Técnico o a otro Arquitecto.

11.- Realizar valoraciones parciales si se pide un crédito hipotecario que irán firmadas probablemente por un Arquitecto Técnico u otro Arquitecto.

12.- Y sobre todo, lo más importante, compartir el día a día de la Dirección Facultativa formando equipo con un Arquitecto Técnico en una relación de complementariedad y mutua confianza.

En los tiempos actuales, la evolución científica y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, han ampliado enormemente el número de materias y tecnologías que intervienen en la construcción de un edificio y la complejidad de las soluciones que cada una de ellas aportan a su ejecución.

Si bien los Arquitectos no son los “hombres del Renacimiento” capaces de conocer y dominar todas las artes y todas las técnicas, la formación que adquirieron en las Escuelas de Arquitectura y la experiencia que van acumulando a lo largo de su carrera profesional, les permite ser expertos conocedores de las circunstanciasde cada uno de los elementos técnicos que engloba su trabajo, aunque tal vez, no sean especialistas en ninguno de ellos.

Creo que la equivocación de los que promueven nuevas normas como la Ley de Servicios Profesionales (LSP) es ampliar el número de profesionales “competentes legalmente” pero que serán “incompetentes” en el conjunto de conocimientos que precisan para ejercer bien su trabajo.

Si se quiere mejorar la calidad de la edificación, lo que se necesita es potenciar la figura del profesional que ha de dirigir y coordinar con una visión unitaria a todos los demás profesionales especialistas en cada campo concreto, para que sus actuaciones cuando inevitablemente se crucen, se resuelvan desde un planteamiento unívoco e integrador. Por ello, reivindico el concepto de coordinador establecido por el artículo 4.2 de la LOE (ver al pie de este post).

Para mí, lo que hacen falta son “directores de orquesta“, es decir profesionales que conozcan la diversidad de los complejos “instrumentos” que intervienen en la materialización de un edificio pero que sin ser “virtuosos” en ninguno de ellos, sepan coordinarlos y dirigirlos “afinadamente“.

Yo expreso mi NO rotundo a la LSP y planteo a nuestros políticos y legisladores que en su lugar, potencien la figura del Arquitecto como Director de Orquesta. Así, se reforzará la función de todos los profesionales, cada uno en su parcela concreta de actuación y sobre todo, los usuarios de los edificios contarán con unos edificios más útiles y eficaces para responder a sus necesidades.

  • (Artículo 4.2. de la Ley de Ordenación de la Edificación: Cuando el proyecto se desarrolle o complete mediante proyectos parciales u otros documentos técnicos sobre tecnologías específicas o instalaciones del edificio, se mantendrá entre todos ellosla necesaria coordinación sin que se produzca una duplicidad en la documentación ni en los honorarios a percibir por los autores de los distintos trabajos indicados.)
 
Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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