In LOS CASOS

Los muros de contención de tierras como los que delimitan las plantas subterráneas de un garaje, son construidos en hormigón. Éste se vierte en fase líquida en un molde llamado encofrado.

Los encofrados tienen que resistir el empuje del hormigón vertido para lo cual se colocan transversalmente unos espadines que rigidizan las planchas paralelas que forman las dos caras del encofrado.

Cuando el hormigón solidifica y adquiere la resistencia requerida, los encofrados son desmontados y se retiran los espadines. Pero los orificios donde se alojaban los espadines deben ser tapados y sellados para impedir la filtración de humedades a través de ellos.

Si el muro del garaje subterráneo pertenece a un edificio exento, la cara exterior se impermeabiliza antes de proceder al relleno de tierras de la zona contigua al muro. Esta zona está expuesta a recibir agua procedente de la lluvia o del riego que tenderá a filtrarse por él de modo continuado.

Si el sellado de los orificios donde se alojaban los espadines  no se realiza correctamente y además la impermeabilización es incorrecta o no existe, el agua filtrada al terreno puede llegar a introducirse por los orificios,  apareciendo por la cara interior del muro del garaje como si fuera una sucesión de fuentes murales con todos los chorritos equidistantes y a la misma altura.

Y hasta produce efectos decorativos…

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
Recommended Posts

Leave a Comment

¿Alguna pregunta?

Puedes envíame tu consulta y te contestaré lo antes posible

Not readable? Change text.

Start typing and press Enter to search