In LOS CASOS

El agua de lluvia tiene la costumbre de caer siempre para abajo. Por ello, las normas de la buena construcción han establecido que los muros situados al exterior estén dotados de albardillas.

Una albardilla es una pieza generalmente cerámica o de piedra artificial, que posee su cara superior ligeramente inclinada y que está dotada de vuelo hacia los laterales y cuya función es eliminar el agua de lluvia evitando que resbale por las caras del muro. Estos vuelos actúan como el ala de un sombrero desviando el agua de lluvia fuera del plano vertical del muro.

Cuando a un muro exterior no le ponemos sombrero, el agua por esa costumbre de ir siempre hacia abajo, nos produce manchas como las del ejemplo.

Y cuesta tan poco ponerle una albardilla por sombrero..

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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Showing 2 comments
  • adrian
    Responder

    Ya era hora que alguien explicara los temas técnicos con tanta claridad.

  • Rosario
    Responder

    Lo mismo digo.
    Siga por ese camino, maestro

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