In LOS CASOS

En todas las viviendas existe el llamado cubo de la basura ubicado en la cocina y por lo general hábilmente camuflado tras la puerta de uno de sus muebles.

Contar con un cubo para la basura es muy útil porque sirve para depositar todo aquello que no nos sirve. Últimamente, el cubo de la basura tradicional se ha compartimentado y nos permite depositar por separado los restos orgánicos, los envases, los papeles y los vidrios. Pero lo desagradable que tiene el cubo de la basura es que todos los días hay que cerrar la bolsa y llevarla hasta un contenedor que se encuentra fuera de nuestra casa, en la calle.

Hay gente que ha descubierto que en todas las viviendas existe además otro “cubo de la basura” que a diferencia del tradicional, tiene propiedades mágicas. Se trata simplemente de cualquier vulgar inodoro. Basta con levantar la tapa, tirar lo que sea, darle al mando de la cisterna y… por arte de magia, lo que hemos tirado desaparece sin dejar rastro. Mira por donde, cualquiera puede convertirse en mago sin necesidad de poseer una varita mágica, es suficiente apretar con la yema del dedo en el botón de la cisterna del inodoro.

Y luego pasa lo que pasa. En mi trabajo como arquitecto perito, he conocido muchos problemas de mal funcionamiento de la red de saneamiento de los edificios y he tenido que inspeccionar el estado de las arquetas para investigar las causas generadoras de atascos.

Cuantas sorpresas nos podemos llevar. Como en la foto que acompaño, la capacidad de hacer magia de determinados seres humanos (?) supera todo lo previsible.

Es tan cómodo apretar con el dedo, que muchos se aficionan a hacer magia todos los días…

Luis Jurado
Arquitecto especializado en divulgación sobre edificios en Jornadas, Cursos y Medios de comunicación
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